Salir de la ciudad para refrescar la mente un poco, liberándose de cargas emocionales
y encontrándose con un yo definitivo.
Preguntarse si alguien te extrañara, si le hará falta saber de ti, hablar contigo,
verte. Imaginar quien piensa que no estas en la ciudad, sentir que alguien se acuerda de ti.
Mirar por la ventana como vas dejando atrás a las nubes, como corres hacia la aventura,
lo desconocido. Tomar fotografías mentales de a donde te diriges, para que después
puedas contarle detalladamente a un interesado lo que tus ojos pudieron admirar.
Llegar, que tu cuerpo se acostumbre al cambio de clima puede ser desde lo mas
extraño hasta lo mas tedioso.
Y me pregunto quien se acuerda que ya no estas allá?
Quizás uno o dos nombres me llegan a la cabeza.
Ver a personas que extrañabas, sentirte en un ambiente distinto, diferente al usual
al que se vive 24 horas, 7 días a la semana. Sonreír y olvidar.
Realmente se tienen vacaciones para olvidar?
Es fácil decir me voy, pero igual seria genial que todo lo negativo se fuera de tu vida.
Igual de la mía. Y llegar a un punto donde te das cuenta que puedes cambiar cuando lo desees.
Y aunque parezca lejano, fuera de lugar, sabes que los sentimientos por mas inciertos, confusos y extraños
se mantendrán. Que se necesita la fuerza y el valor para avanzar
Podrá descansar el cuerpo pero tu y tal vez los sentimientos volverán cuando vuelva a pisar mi ciudad.
No es tan fácil vacación la mente, ni el corazón..cuando recuerdas a quien mas extrañas.
Que-da-te ...lo dirías?
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